
La mayoría de salvadoreños probablemente se sorprenderían al saber que las producciones que constituyen el acervo audiovisual cinematográfico del país sobrepasan la centena. En un siglo de historia, los géneros y formatos han sido variados, pese al predominio del género documental.
La historia del cine en El Salvador puede dividirse en tres períodos: la primera mitad del SXX, los inicios del séptimo arte en tierras salvadoreñas; la segunda mitad del SXX en que se sigue representando la realidad, se incursiona en el cine narrativo y más experimental, y se escribe el importante capítulo de la producción durante el conflicto armado; y el cine de la posguerra.
A inicios de siglo, como aún no existían las salas de cine, las funciones se realizaban al aire libre, proyectando las imágenes en los muros de iglesias o alcaldías, que eran los más grandes y blancas, y los espectadores debían llevar en qué sentarse. El fondo musical provenía de interpretaciones en vivo que iban desde marimbas y pianos hasta orquestas. Se anunciaba la función tocando las campanas o lanzando cohetes de vara.
El primer largometraje con argumento hecho en El Salvador fue "Las Águilas Civilizadas" (35 mm), del migrante italiano Virgilio Crisonino, una "historia de amor entre una campesina y un patrón malo que se exhibió en 1927 con gran éxito. No se conserva ninguna copia de esta película.
Durante los primeros cincuenta años de la historia del cine salvadoreño predominó el género documental y el formato de 35 mm. Casi toda la producción de esa época está ligada al nombre de Alfredo Massi, también inmigrante italiano, cuya obra documentada abarca 80 producciones, 25 realizadas en formato de 35 mm entre 1932-1934 y 55 en formato de 16 mm realizadas entre 1940 y 1966.
Massi estuvo involucrado en dos empresas cinematográficas en las que una serie de documentales de lo que gobernantes como Maximiliano Hernández Martínez, Oscar Osorio y José María Lemus se sirvieron para fines de propaganda política. Massi filmó y produjo el primer noticiero cinematográfico salvadoreño financiado con capital propio: "Lorotone". Un documento importante de esa época es la filmación de los III Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe (1935). Otros ejemplos de sus obras son: "La revolución en marcha", "El buen café salvadoreño" y "La Presa 5 de noviembre".
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